💖AQUÍ TIENES TU REGALO💖

Lo he preparado para que lo puedas leer tranquilamente o para que lo escuches dándole al  ▶ en el vídeo, por si eres como yo y te lo pones mientras haces otras tareas (sobretodo domésticas😎)

CÓMO MEJORAR LA RELACIÓN CON TU HIJ@ SI SU BAJO RENDIMIENTO ACADÉMICO ESTÁ AFECTANDO VUESTRA RELACIÓN

Hola, soy Tere Jiménez, educadora formal e informal (tengo estudios de Pedagogía, educación en primera infancia y educación en el tiempo libre) desde hace más de 10 años, madre de 3 niñ@s y facilitadora de Disciplina Positiva (DP) para familias gracias a la Positive Discipline Association. Soy bastante cotidiana y me gusta hacer zentangle en mis pocos ratos libres.


Soy la responsable del movimiento Eduluciona, que ayuda a l@s niñ@s en edad escolar a responsabilizarse de su propio camino educa-formativo gracias a la relación con sus padres.


El método Eduluciona está basado en la perspectiva de la Disciplina Positiva, en el movimiento Self Directed Learning y en la capacidad del aprendizaje libre que tenemos todas las personas de cualquier edad.

Mira este Checklist y verifica con cuántas de estas afirmaciones coincides. Si te identificas con la mayoría, puede que necesites reflexionar si el tema escolar está perjudicando la relación de afecto y confianza que tenías con tu hij@ antes de que fuera tan importante llegar al nivel de aprendizaje de la clase. Puede que
la presión que tu hij@ esté recibiendo tanto del colegio como de su casa, esté impidiendo que se desarrollen en él habilidades de autodisciplina, responsabilidad y capacidades para resolver problemas.

La mayoría de vuestras conversaciones giran entorno a los deberes, los exámenes, las notas y el colegio.


Sientes que tu hij@ no se esfuerza en el colegio para fastidiarte y llamar tu atención.


Tienes que organizar sus tareas escolares y hábitos de estudio continuamente porque él/ella no es capaz de hacerlo sol@.


Te desespera tener que obligarle todo el tiempo a que haga los deberes/trabajos y que estudie.


Le das tanta importancia a que tu hij@ saque el curso cada año, que ni le apuntas a extraescolares para que no se despiste.


Aunque tu hij@ destacara en algún deporte, preferirías invertir ese dinero en clases de refuerzo en vez de en mejorar esa habilidad.


Si tu hij@ te preguntara para qué le va a servir en un futuro lo que está estudiando ahora, tú contestarías con un “es lo que te toca hacer, es tu obligación”.


Cuando va a tener un examen, tú estás insistentemente recordándole la lección para que no se le olvide.


Cuando tu hij@ trae buena nota del cole, sientes que no lo ha hecho por él, sino para conseguir tu  probación y afecto.


Le castigas en casa cada vez que su profesor te cuenta que se ha portado mal ese día en el colegio.


Te pone de los nervios cuando, haciendo los deberes con tu hij@, le preguntas algo sencillo que ya sabes que sabe y no te lo dice bien.


Hablas del problema escolar con tu pareja sin que tu hij@ se involucre y pueda formar parte de las soluciones.


Utilizas premios materiales a cambio de que apruebe.


Te asusta pensar que si no tiene éxito en los estudios, tampoco lo tendrá en su vida profesional y por eso le presionas.


Le comparas con otros niñ@s/herman@s que sacan mejores notas en el colegio para que les vea como un ejemplo y se motive.


¿Qué tal?


Seguro que algunas acciones ni te las habías cuestionado…

Bueno, no estamos aquí para sentirnos culpables, sino para tomar conciencia, si estamos preparadas, empezar a cambiar.


Me gustaría compartir contigo 3 puntos de vista que pueden darte un poco de claridad si quieres comenzar y comprometerte para transformarte y que tu hij@ también lo haga como consecuencia. ¿Lista?


Estas 3 perspectivas son las siguientes: qué le pasa a nuestro cerebro cuando entramos en un estado de estrés porque nuestr@ hij@ nos está “sacando de quicio”; qué significa desprenderse con amor; y cómo hacer para que la tarea escolar no sea tan cargante para los padres.


EL CEREBRO EN LA PALMA DE LA MANO


Esta dinámica de Disciplina Positiva es una demostración para entender lo que pasa cuando hemos explotado. Se basa en el trabajo de Daniel Siegel, que lo recoge en su libro “Crianza de Adentro Hacia Fuera”.
Levanta tu mano y abre la palma.

Imagina que esta parte de tu muñeca es el tallo
cerebral de tu cerebro.


Es el responsable de regular las funciones vitales de tu organismo y que son esenciales para tu supervivencia (controla tu respiración, tu frecuencia cardíaca, y tu respuesta de parálisis, pelear o huir)

Dobla el pulgar hacia la palma de tu mano.

 

El pulgar representa tu cerebro medio, que se ocupa de la
memoria y las emociones.

A continuación, vas a doblar tus dedos sobre el
pulgar.

Te quedará un puño.

Todo esto es tu corteza
cerebral. También es la parte del cerebro donde se da el pensamiento, lo racional.

La parte posterior de la corteza es el área a la que mandan información del exterior nuestros sentidos.

La punta de tus dedos representa la parte del cerebro pre frontal. Fíjate que está muy cerca del cerebro medio (pulgar) y del tallo (muñeca). Esta parte regula: emociones, relaciones interpersonales, flexibilidad en la respuesta, intuición, conciencia de uno mismo, miedos, moralidad…


Ahora, ¿qué pasa cuando has tenido un día complicado, has pasado una mala noche y además tu hij@ está súper activo e inquieto y te está poniendo nerviosa?

Ahora, nuestra corteza pre frontal no está funcionando (hay investigaciones que reafirman esto con tomografías por emisión de positrones). 

Entonces, ¿tendrías la capacidad de regular tus emociones en ese estado? 

¿serías capaz de estar pendiente de las relaciones con los demás?

¿podrías darte cuenta de que estás reaccionando mal en el momento? 

Noooo

¿Conoces las neuronas espejo? 

Si llegas a casa con un alto nivel de estrés (recuerda, con los dedos levantados), ¿qué crees que va a pasar con tu hij@? 

CLARO, que hará lo mismo. ¿Y si es tu hij@ el/la que esté estresad@ en frente de ti? ¿qué te pasará a ti?

Pero en cambio, si consigues estar tranquila (tu mano se mantiene cerrada) ¿qué actitud es más probable que surja en tu hij@?

La capacidad para hacer esto, tranquilizarnos o mantenernos en calma ante la tempestad, hará que nuestro cerebro pueda pensar de nuevo. Es una habilidad fundamental tanto para padres como para hij@s. Gracias a estas neuronas espejo, el hecho de que tú puedas modelar esta capacidad es MUY ÚTIL.

 

Piensa qué cosas podrías hacer para volver a tapar el cerebro cuando se destape:

¿Coger aire y estar un tiempo en silencio?

¿Salir de la habitación y volver cuando ya estés calmada?

Escribe las que se te ocurran y te funcionen.

Si tu hij@ tiene la edad suficiente para hacerle esta demostración y que entienda cómo funcionamos cuando reaccionamos ante una situación y pensar juntos alternativas para volver a tapar el cerebro, estaría genial.

La siguiente brisa de aliento que quiero compartir contigo se llama

DESPRENDIMIENTO

Este concepto se refiere a aprender a manejar nuestros propios miedos, aquellos que están dificultando que nuestr@ hij@ siga su proceso de empoderamiento y confianza en sus capacidades.

El desprendimiento no es fácil, sobre todo cuando se ha creado un hábito muy consolidado como es vuestra rutina diaria de deberes y tareas escolares. Los roles que se han marcado para ti y para tu hij@, se han vuelto barro del duro.

Es habitual que volquemos nuestros miedos de manera insconsciente y tengamos comportamientos que interfieran en la independencia de nuest@ hij@. Pensar que no se va a organizar bien, que va a olvidarse de algo, que puede hacer el ridículo si no lo hace bien, que se puede sentir triste o fracasado delante de su clase y del profesor...

Pero si lo que quieres es darle poder a tu hij@ y ayudarle a crecer, estos 5 pasos te van a ayudar. Te recomiendo que para sacarle el máximo partido a este ejercicio, lo repitas en un momento de calma y soledad. Con papel y boli en mano:

 1. Piensa en esa situación con los estudios y las tareas escolares donde te está costando desprenderte y dejar que vaya haciéndolo sol@.

2. ¿Cuáles son vuestras creencias?

- Las tuyas (miedos, frustraciones)

- Las suyas (lo que quiere, o lo que ya tiene establecido)

3. ¿Estás dispuesta a desprenderte? Si la respuesta es NO, vuelve a punto uno.

4. ¿Qué pequeño paso podrías tomar que te permitiera el desprendimiento? Sé específica.

5. ¿Cuándo estarías dispuesta a comenzar a dar tu pequeño paso para desprenderte?

¿cuánto tiempo estás dispuesta a ponerlo en práctica aunque te suponga salir de tu zona de confort?

Mira esta historia

DESPRENDERSE CON AMOR

La primera vez que mi hijo se enfrentó a la tarea escolar sólo, fue la primera vez que recuerdo la sensación de desprendimiento. Él estaba listo, pero yo no. De alguna manera sería como si ya no me necesitara. Era un chico inteligente, capaz de resolver la mayoría de las tareas escolares y cuando lo necesitaba, sabía dónde o a quién acudir. Habíamos pasado muchos años haciendo los deberes juntos, a veces, por mi afán controlador, porque me aferraba a cómo, según yo, tenían que ser los resultados, junto con mis propias expectativas, la carga escolar caía más sobre mis hombros que sobre los suyos. Recordé las palabras de Dreikus (uno de los padres de la Disciplina Positiva): "Se van a cometer errores y una mala nota se puede recuperar, pero la actitud de superarse y ser resolutivo, durará toda la vida". Inhalé profundamente y me quedé sólo observando aquella tarde. Me mantuve lo suficientemente lejos para dejarle espacio físico y mental y lo suficientemente cerca para prestarle ayuda si lo necesitaba. Y le fue genial y a mí también.

Esto no fue más fácil que cuando le revisaba los deberes por la noche sin que se diera cuenta y de lo que no me siento orgullosa, pero me daba miedo. Conforme ha ido creciendo, las oportunidades de desprendimiento de su tarea escolar, se fueron multiplicando junto con su auto confianza, el verse capaz y mi fe en que iba a conseguir habilidades de responsabilidad cuando fuera adulto. Por supuesto, inventé mi red dorada imaginaria que le protegía del "sentimiento de haber fallado" cuando yo no estuviera cerca y hasta ahora, ¡ha funcionado perfectamente!

Por último, el tercer copo de inspiración que te quiero regalar, está relacionado con el aprendizaje.

A veces, las tareas escolares son tan aburridas, repetitivas y frustrantes que va a ser complicado que se active su motivación interior en cuanto abra el libro.

Partiendo del hecho de que es un fastidio tener que aprender por obligación, podemos aplicar algunos encantamientos para hacer la tarea más atractiva, activar su atención y curiosidad a través del juego. Es aconsejable no abusar de encantamientos para que la tarea escolar siempre parezca atractiva, porque nuestro cerebro reptiliano, el de la intuición, acabará detectando que las tareas son lo que son, repetitivas, aburridas pasivas y desconectadas con el día a día de tu hij@.

Por ejemplo, en el área de las matemáticas, utilizar recursos manipulativos para interiorizar los conceptos. Incluso los problemas matemáticos los podéis convertir en escenas reales, actuando o con muñecos. ¡Imaginaos grabando un vídeo sobre el problema! ¿y las risas que os vais a echar? Por suerte, hay muchos recursos en internet para esto.

Para dinamizar los deberes de lengua sí que es todo un desafío, porque esos sí que se repiten y se repiten. Podéis hacer igual que con las mates, y en realidad también con el resto de asignaturas, sacar del papel todo lo posible y vivenciar para comprender mejor. El aprendizaje significativo, el que vamos a conservar más tiempo, el que hemos podido experimentar primero, el que nos hizo pensar, el que nos despertó una emoción y nos motivó, ese siempre llega a través del juego.

Mira este sistema que hicimos un día para aprenderse las tablas de multiplicar asociándolas con figuras. Esta es la tabla del tres, con forma de estrella. ¿Cómo crees que saldrá la tabla del 5?

La perspectiva de la Disciplina Positiva nos ayuda a entender los comportamientos de l@s niñ@s y
en general, de las personas. Generan relaciones más empáticas y asertivas, donde nos hace ver que es muy eficaz
una actitud de crianza amable y respetuosa para ambas partes, niñ@-padre/madre.


Existen numerosos estudios que han demostrado un cambio de actitud y de comportamiento en el colegio cuando los padres de estos niños se entrenan en las habilidades que trabaja la DP. En concreto, un estudio de la Dra. Nelsen, que después reflejó en su proyecto ACCEPT, en los años 90, encontró cambios significativos entre el
comportamiento de los niños antes y después de que sus padres entraran en el programa de DP.

Las madres y los padres lo hacemos lo mejor que sabemos en base a nuestras creencias y nuestra perspectiva.


Y SOMOS RESPONSABLES DE REFLEXIONAR SOBRE LAS ACCIONES QUE HACEMOS CON NUESTROS HIJ@S Y ABRIR NUESTRA MIRADA.


Si quieres cambiar, puedes. Solo tienes que estar lista.

Y si quieres descubrir cómo fortalecer la relación con tu hijo y así poder
ayudarle a transformar su aprendizaje y su educación para que sea más
autónomo, de manera respetuosa y afectiva, te invito a que me sigas en mis 
RRSS como Eduluciona. Nos vemos dentro.

RECUERDA QUE PARA COMPLETAR EL PUZZLE, PRIMERO HAY QUE ENTENDER LA PIEZAS

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