• Tere Jiménez

CÓMO DISCIPLINA POSITIVA HACE QUE ENSEÑAR LIDERAZGO A TUS HIJ@S SEA ALGO NATURAL


Digamos que DP es una aglomeración de formas de tratar a otras personas para tenerlas en cuenta, capacitarlas para que crean en sí mismas y tengan el coraje de tomar decisiones para avanzar en su desarrollo, hacerse responsables y ver cada problema o dificultad como una oportunidad de ser creativas en la búsqueda de una solución en lugar de perder el tiempo en buscar cómo y quién fue el causante.

DP es un nombre inventado para desarrollar una manera de ser en la vida capaz de transmitir una energía que alienta a los demás y les contagia. Pero aunque sea un método no tan innovador, es un faro que nos guía hacia el modelo que queremos ser para nuestr@s hij@s.


DP no es una receta en la que mezclas los ingredientes, calculas las cantidades y te sale un bonito y rico postre, porque cada persona traemos una mochila cargada de creencias, miedos, automatismos y maneras de afrontar situaciones de cansancio y estrés diferentes.


Lo que hace este mirada es proponerte que te observes, que pienses en cómo eres y lo que te lleva a esos comportamientos y reacciones que te gustaría cambiar y que poco a poco, vayas practicando nuevas formas de relacionarte o de afrontar situaciones con l@s hij@s.


Esas nuevas formas pueden ser incómodas y raras al principio, pero habrá que darse un tiempo para ver qué resultados surgen en ti y en los demás.


DP no sólo sirve para gritar menos a l@s hij@s, ni para criticar, castigar, humillar, sermonear y enjuiciar menos, sino que es una buena forma de enseñar también habilidades de liderazgo.


¿No se habla tanto de la educación en trabajo en equipo, en tener iniciativa, en ser proactivo, resolutivo e innovador?


Esta perspectiva cumple con esos objetivos al tener una relación con nuestr@s hij@s que:


- Les tenga en cuenta en las decisiones que les van a influir.


- Les permita un espacio y un tiempo para elegir entre un par (según la edad) de alternativas informadas.


- Les haga sentir que pueden aportar una opinión crítica sobre una situación que vean injusta.


- Sientan que son amados por su familia a pesar de sus errores.


- Les haga sentirse cada vez más seguros de sí mismos para poder tomar decisiones sin miedo a equivocarse y atendiendo a su propio instinto.


- Les haga ver el error como parte natural de la vida, de manera que les sirva para aprender y seguir hacia delante.


- Les permita relacionarse con los demás teniendo en cuenta la manera de ver las cosas del otro, buscando la cooperación y la resolución pacífica de conflictos.


- Les haga ser más conscientes de sus emociones, de sus creencias limitantes y de sus miedos para aceptarlos y poder superarlos.


Todo esto es, sin duda, un proyecto a largo plazo lleno de pequeñas acciones diarias para conseguirlo.


Como madres/padres no buscamos la perfección en cómo tratamos y hablamos a nuestr@s hij@s, ni tampoco su comportamiento impecable. Sólo hacerlo mejor que ayer y peor que mañana, siguiendo el camino que nos ilumina ese faro que un día elegimos.

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