• Marte

COMPRENDIENDO LA INFANCIA

Actualizado: jun 4

¿A veces te preguntas por qué tu hijo de 2 años tira las cosas al suelo sin ningún motivo?


¿Por qué de repente pasa al lado de un coche y le da una patada porque sí?


Parecen comportamientos sin sentido, ¿verdad?


Si tu reacción es enfadarte, reñirle ( "eso no se hace" ) o incluso preguntarle: "¿pero por qué has hecho eso?".... yo te pregunto: ¿recuerdas cuando en tu adolescencia o en tu infancia tú también hacías cosas solo por el placer de hacerlas? No tenías motivos, era pura reacción.


Desde la infancia hasta la edad adulta, el cerebro se está formando, y concretamente el córtex prefrontal, que se encarga de controlar las conductas reaccionarias, no terminará de formarse hasta la edad adulta, parece increíble, ¿no?


El caso es que este tipo de conducta en tu hijo es una "conducta adecuada para su edad" y su momento de desarrollo como ser humano y tratarle con ciertas exigencias para que controle esas acciones en el futuro, es bastante absurdo y poco efectivo.


Y entonces qué, ¿no le decimos nada?


Noooooooooo


Primero entiende que su comportamiento no es solo una reacción biológica, sino, además de otro tipo de creencias de las que ya hablaremos en otra ocasión, una oportunidad para enseñarle nuevas habilidades. Cuando le hablas a tu hijo para enseñarle y no para regañarle ni castigarle, pasan varias cosas:


1. Su actitud hacia el mensaje que le estás transmitiendo será más abierta. Estará más receptivo.


2. Vuestro vínculo afectivo se estará reforzando. Él sentirá que le estás ayudando a mejorar y sentirá el amor que le transmites.


3. Estarás dejando un espacio y un tiempo para que él piense en lo que le vas diciendo sobre una mejor manera de actuar, pues la intensidad y el volumen de tu voz es más tranquilo que cuando regañas, donde su cerebro se pone en modo alerta por detectar una amenaza.


Siempre digo que todas estas perspectivas con etiquetas de "crianzas respetuosas" no deberíamos tomárnoslas como ser padres perfectos, porque todos seguimos reaccionando ante las conductas de nuestros hijos. Nuestro aprendizaje viene después de esa reacción, de poder parar a pensar que no hemos podido evitar nuestra reacción pero que podemos continuarla con una disculpa, con un abrazo, con un cambio de nuestro estado de enfadado a comprensivo, no sé....creo que ese hábito puede ayudarnos sobretodo a no romper el vínculo con nuestros hijos nunca.




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